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UE proyecta caída del 1% en el consumo de vino para 2035

Los expertos prevén que ello podría suceder por los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático; las condiciones de los mercados, y la evolución de las demandas sociales.

 

 

En ese medio-largo plazo, según Bruselas, la resiliencia de los productores primarios de la UE continuará poniéndose a prueba para afrontar los retos e intentar aprovechar también las oportunidades que vayan surgiendo.

En lo que se refiere al sector vitivinícola comunitario, el informe de la CE prevé que en el periodo 2023-2035 seguirá a la baja un consumo de vino que lleva varios años disminuyendo, debido sobre todo a una mayor concienciación sobre la salud, a las diferentes preferencias respecto al consumo de alcohol entre los más jóvenes, así como a la competencia de otras bebidas.

Según la CE, este descenso del consumo ha afectado sobre todo a la demanda de vinos tintos. Sin embargo, a pesar de esta tendencia general, continúa habiendo ciertas divergencias en las pautas de consumo de esta bebida entre los distintos países de la UE, vinculadas a la cultura, la tradición, los hábitos, los acontecimientos sociales y la disponibilidad de la oferta.

Entre las principales conclusiones de su informe sobre el sector vitivinícola comunitario, Bruselas destaca su previsión de que el consumo de vino disminuya en torno a un 1% anual de aquí a 2035, hasta situarse en unos 20 litros “per cápita”, unos 2,4 litros menos que la media anual del periodo de 2018-2022.

Esta hipótesis o previsión asume, no obstante, también, que los descensos más pronunciados (que la media general) en la demanda de algunos tipos de se verán compensados por una creciente demanda de vinos sin alcohol, vinos con menor contenido alcohólico, blancos, rosados y espumosos, y la adaptación general del propio sector vitivinícola a los nuevos patrones de consumo.

Desde su perspectiva, la CE prevé que la disminución del consumo de vino dará lugar, a su vez, a una reducción global del uso doméstico de aquí a 2035, ya que los “otros usos” podrían mantenerse relativamente estables en unos 30 millones de hectolitros anuales o por campaña (por ejemplo, la destilación o transformación en productos elaborados).

Sin embargo, la CE avisa igualmente que incluso esta tendencia podría considerarse bastante optimista y podría darse un mayor riesgo de que se produjera un descenso mayor de lo previsto ahora del consumo en el futuro.

La producción de vino de la UE, también a la baja del consumo

El uso doméstico del vino sigue siendo la principal salida de la oferta para el sector vitivinícola de la Unión Europea, ya que alrededor del 82% del volumen total se demandó en el mercado comunitario en el periodo 2018-2022.

Por tanto, la Comisión ve probable que la tendencia decreciente del consumo conduzca a la consiguiente disminución de la producción vitivinícola de la UE, que se estima en torno a un 0,6% anual, para quedar en unos 145 millones de hectolitros en 2035, al final del periodo aludido.

Por otro lado, en el informe se señala que, aunque el sector vitivinícola europeo lleva varios años lidiando con fenómenos meteorológicos adversos, difíciles (e incluso extremos), continúa adaptándose a estos retos.

Sin embargo, se indica también que las reducciones que se prevén en el uso de fitosanitarios y los planes de nuevas restricciones de regadío en algunos países de la UE, podrían reducir tanto los rendimientos, como la superficie de viñedo dedicada a la producción vitivinícola.

Evolución incierta de las exportaciones de vino de la UE

Respecto al comercio exterior, la CE señala que en los últimos años las exportaciones de vino de la UE alcanzaron niveles récord en volumen y facturación. Al mismo tiempo, indica que la demanda en algunos de los mercados de exportación tradicionales de la Unión Europea ha ido alcanzando niveles de saturación.

Por tanto, en el informe se considera que el porcentaje de aumento de las exportaciones comunitarias de vino podría ser bastante limitado en los próximos años, esperando un crecimiento de solo un 0,3% anual de aquí a 2035.

Según Bruselas, esta ralentización de los volúmenes exportados podría atribuirse a la creciente competencia en los vinos base y de nivel medio de precios bajos y medios, así como a un cambio en los patrones de consumo en los principales mercados de exportación de los países productores de la Unión Europea.

Sin embargo, la Comisión considera que la UE podría seguir beneficiándose de las exportaciones de vinos de calidad superior, amparados por una D.O.P./I.G.P., y de los vinos espumosos, que son los que apoyarían el crecimiento del valor de las exportaciones de vino comunitario.

Por último, el menor uso doméstico del vino en la UE también se traducirá en importaciones mucho más bajas, con una reducción estimada del 2% anual de aquí a 2035.

 

FUENTE: SEVI.NET

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