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¿Cómo afecta el cambio climático a la viticultura ecológica?

Beneficios de la viticultura ecológica para el medio ambiente

 

La viticultura ecológica es una forma de producción agrícola que respeta el medio ambiente y la biodiversidad, evitando el uso de productos químicos de síntesis y fomentando el equilibrio ecológico del viñedo. Sin embargo, este sistema de cultivo se enfrenta a los desafíos que plantea el cambio climático, que altera las condiciones ambientales y afecta a la calidad y la tipicidad de los vinos. Entonces, ¿cómo afecta el cambio climático a la viticultura?

El cambio climático se manifiesta en un aumento de la temperatura media global, una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, una variación en los patrones de precipitación y una mayor concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Estos factores tienen un impacto directo e indirecto en la viticultura, tanto en el ciclo vegetativo de la vid como en el desarrollo de plagas y enfermedades.

Algunas de las consecuencias del cambio climático en la viticultura son:

A) El adelanto de la brotación y la vendimia, que reduce el ciclo vegetativo de la vid y puede provocar desajustes entre la maduración fenólica y la maduración azucarada de las uvas.

B) El aumento del estrés hídrico y térmico, que afecta al crecimiento y al metabolismo de la vid, así como a la composición y el aroma de las uvas.
El incremento del riesgo de heladas primaverales, granizadas, sequías, inundaciones y golpes de sol, que pueden causar daños en los órganos vegetativos y reproductivos de la vid y pérdidas de producción.

C) El cambio en la distribución geográfica y la incidencia de plagas y enfermedades, que puede requerir un mayor uso de productos fitosanitarios o medidas preventivas.

D) La alteración de la tipicidad y la calidad de los vinos, que puede afectar a su color, acidez, grado alcohólico, estructura, equilibrio y expresión varietal.

Estrategias ante el cambio climático

Ante este escenario, los viticultores ecológicos deben buscar estrategias de adaptación y mitigación que les permitan hacer frente al cambio climático y mantener la sostenibilidad económica, social y ambiental de sus explotaciones. Algunas de estas estrategias son:

A) La selección y el uso de variedades autóctonas o mejoradas que sean más resistentes al estrés hídrico y térmico, a las plagas y enfermedades y que tengan una maduración más tardía o más prolongada.

B) La modificación del manejo del viñedo, como el sistema de conducción, la poda, el riego, el abonado, el laboreo o el control biológico, para optimizar el uso del agua y los nutrientes, mejorar la calidad del suelo, favorecer la biodiversidad y regular el microclima del viñedo.

C) La diversificación del paisaje agrario, mediante la introducción de cultivos asociados, setos, árboles o cubiertas vegetales, que contribuyan a aumentar la capacidad de captación y almacenamiento de carbono, a reducir la erosión del suelo, a proteger el viñedo de agentes climáticos adversos y a fomentar los servicios ecosistémicos.

D) La innovación tecnológica, mediante el uso de herramientas digitales, sensores, modelos predictivos o sistemas de alerta temprana, que faciliten el seguimiento y la gestión del viñedo, así como la toma de decisiones basadas en datos objetivos.

E) La cooperación entre los agentes del sector vitivinícola ecológico, como los productores, las bodegas, las entidades certificadoras, los organismos públicos o los centros de investigación, para compartir experiencias, conocimientos y recursos que permitan mejorar la adaptación al cambio climático.

La viticultura ecológica es un modelo productivo que tiene un gran potencial para mitigar los efectos del cambio climático y contribuir a la transición hacia una agricultura más resiliente y sostenible. Sin embargo, también requiere un mayor compromiso por parte de todos los actores implicados para hacer frente a los retos actuales y futuros que plantea el cambio climático.

 

FUENTE: VINOSDECASTILLALAMANCHA.ES

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